El caballo volador de bronce, procedente de una tumba en Wu-Wei, fechado a finales de la dinastía Han, corre con una de sus patas sobre una golondrina. La imagen es realmente una representación de una apreciada raza de caballos introducida en China hacia el año 100 a.C. En tiempos de la dinastía Han no se había introducido todavía el budismo y era importante colocar objetos en las tumbas de los difuntos para su vida en el más allá.
Zhang Shui Cheng/Bridgeman Art Library, London/New York