La nieve es transparente en realidad, aunque las reflexiones de los muchos lados de sus cristales hacen que parezca blanca. Una fotografía ampliada de un cristal de nieve muestra su simetría y diseño hexagonal. Los cristales se forman cuando el vapor de agua superenfriado se condensa o cuando las partículas de hielo se congregan alrededor de una partícula de polvo. Los cristales, fundidos en parte, se pegan unos a otros formando copos de nieve. Todos los cristales de nieve presentan seis lados, pero cada cristal tiene un motivo único.