Después de la batalla de Antietam, librada el 17 de septiembre de 1862, el presidente Abraham Lincoln se dirigió al campo de batalla para entrevistarse con los comandantes de la Unión. Este enfrentamiento fue el más cruento de la Guerra Civil estadounidense: el número de bajas en ambos bandos ascendía a 26.000 hombres. No obstante, el Ejército de la Unión salió victorioso, y Lincoln aprovechó esta ocasión para proclamar la Emancipación de los esclavos estadounidenses.