Las emulsiones de una película son capas delgadas de gelatina sensibles a la luz que reaccionan químicamente para registrar el color y los espacios sombreados de un motivo. Las cuatro capas de color de la derecha muestran la imagen que aparecería en las diferentes emulsiones de una película fotográfica de color después de la primera etapa de revelado. En la fotografía en blanco y negro sólo es necesaria una emulsión debido a que es la cantidad de luz y no el color la que activa la reacción química. La película de color requiere tres capas de emulsión, cada una de ellas es sensible sólo a uno de los colores primarios de la luz: azul, verde o rojo. Como la luz atraviesa las tres capas, cada una de ellas registra sólo la zona donde aparece el color del motivo al que es sensible. En el revelado, la emulsión libera el color del pigmento complementario de la luz registrada: la luz azul activa el pigmento amarillo, la luz verde el magenta y la luz roja el cyan. Se utilizan los colores complementarios porque cuando se revela la película reproducen el color original del motivo.