La parte frontal del cráneo de los carnívoros (derecha) tiene un par de dientes caninos muy desarrollados, y la mandíbula inferior se mueve sólo en vertical, para facilitar la captura y sujeción de la presa. Los herbívoros (izquierda) carecen de caninos y tienen premolares y molares bien desarrollados. La inserción de la mandíbula inferior permite también el movimiento lateral en relación con la superior, lo que ayuda a triturar el material vegetal y reducirlo a un estado adecuado para la deglución.