En una gran planta textil, numerosas máquinas convierten la fibra en tela. El proceso está casi completamente informatizado, y sólo hay un pequeño equipo de directores, supervisores y técnicos para garantizar la calidad y eficiencia. Las computadoras pueden realizar tareas complejas de hilado y tejido con gran rapidez y precisión. La mayoría de las máquinas cuenta con sensores para detener la producción si se detecta un fallo.