Los arqueólogos bíblicos creen que el Muro Occidental de Jerusalén, también conocido como Muro de las Lamentaciones, es todo lo que queda del Segundo Templo, arrasado en el año 70 d.C. La destrucción del Templo llevó a la formación del movimiento rabínico en Jerusalén. El movimiento enseñó a los judíos que tenían que centrar sus vidas religiosas en el estudio de la Torá y en la comunidad. Hoy, el Muro de las Lamentaciones sigue siendo un lugar sagrado para los judíos, y son muchos los que acuden en peregrinación para rezar y celebrar ceremonias religiosas.