En el siglo II d.C. Claudio Tolomeo propuso una versión detallada de la visión geocéntrica del Universo, ya antigua en su época. Este modelo (izquierda) representa a la Tierra inmóvil, con los planetas, la Luna y el Sol girando a su alrededor. El sistema de Tolomeo fue aceptado por los astrónomos y los pensadores religiosos durante unos mil años. En el siglo XVI Nicolás Copérnico resucitó otra idea antigua, el modelo heliocéntrico del Universo. El nuevo modelo fue rechazado por la Iglesia, pero poco a poco fue ganando aceptación científica. Los datos de Copérnico no eran más precisos que los de Tolomeo, pero sus ideas se ajustaban mejor a la nueva física que se desarrolló en el siglo XVII.
Mary Evans Picture Library/Photo Researchers, Inc.