Antes de que se inventaran las calculadoras electrónicas manuales, la regla de cálculo era utilizada habitualmente por ingenieros y científicos. El instrumento, dotado de una sección central móvil, aprovecha el principio de que todos los cálculos matemáticos pueden realizarse mediante escalas lineales y logarítmicas deslizantes. Los usuarios avezados eran capaces de realizar cálculos complicados con gran rapidez. Estos sistemas se siguieron empleando aproximadamente hasta finales de la década de 1960.