La fluctuación de la marea permite la existencia de un ambiente único en las costas. La corriente circula de forma continua y aporta nutrientes en las playas, pero los organismos deben adaptarse al batir de las olas y a cambios frecuentes entre el aire libre y la inmersión completa. Los organismos marinos se adaptan de distintas maneras. La estrella de mar usa ventosas, el percebe se pega de manera permanente a objetos grandes como rocas o barcos y las algas se anclan al fondo marino. Cuando la marea baja, se forman bolsas de agua atrapadas entre rocas, depresiones de arena y cuencas naturales llamadas charcas residuales de marea, como la mostrada aquí durante la marea baja.