El fonendoscopio se emplea para escuchar los sonidos procedentes principalmente del corazón y de los pulmones. En uno de los extremos presenta un dispositivo con dos partes diferenciadas que detectan los sonidos. La campana, con forma de cuenco con un agujero en el centro, capta los sonidos de tono bajo cuando sus bordes se presionan contra la piel. El otro lado, denominado diafragma, está cubierto por una membrana fina de plástico que detecta los sonidos de tono alto. El médico recibe los sonidos a través de un tubo de goma en forma de Y conectado a dos piezas que se adaptan a ambos oídos.