La ciudad y palacio de Medinat al-Zahara fue una de las construcciones más emblemáticas del califato Omeya. Abd al-Rahman III ordenó el inicio de las obras en el 936 a Maslama ibn Abd Allah. Posteriormente fue ampliado por Al-Hakam II. Ubicado en las afueras de la ciudad y entonces capital del califato de Córdoba, es considerado precedente artístico del palacio granadino de la Alhambra y una de las obras cumbres de al-Andalus.