En la imagen se puede contemplar a Antonio Bienvenida en la plaza de toros de Santa María de Bogotá. Una tarde que pudo haber acabado mal, ya que como se ve, cuando el torero intenta dar un pase de pecho, el toro se le cuela buscando su cuerpo, e intentando cornearle el glúteo. Pero no pasó nada. Fue un torero clásico con una cadencia tan lenta y pausada que José María Cossío dijo de él que infundia a su arte "un matiz de melancolía".