El método de contacto para la fabricación de ácido sulfúrico parte de azufre o de un mineral de azufre. Al calentarlo en aire se forma dióxido de azufre, y un calentamiento adicional en aire, en presencia de un catalizador —el óxido de vanadio—, lo convierte en trióxido de azufre. En principio, el trióxido de azufre podría disolverse en agua para formar ácido sulfúrico, pero resulta más seguro y práctico disolverlo en ácido sulfúrico concentrado ya existente para formar el llamado óleum o ácido sulfúrico fumante. Al diluir éste en agua, el trióxido de azufre se combina con el agua añadida para formar más ácido sulfúrico. El resultado final es ácido sulfúrico con una concentración que se puede controlar variando las cantidades de los reactivos.