Al atardecer del 7 de junio de 1099 los cruzados acamparon a la vista de las murallas de la ciudad de Jerusalén, que se hallaba bajo control egipcio. El 15 de julio, aquéllos la tomaron por asalto y masacraron a casi todos sus habitantes. La fotografía reproduce una ilustración un tanto edulcorada, posterior al hecho representado, que no es otro que el saqueo de la ciudad de Jerusalén a cargo de los cruzados cristianos.