Considerado por muchos el verdadero fundador del Imperio mogol, Akbar rigió el mismo entre 1556 y 1605. Sus dominios territoriales llegaron a extenderse desde Afganistán al golfo de Bengala, y desde el Himalaya hasta el río Godāvari. Estableció un eficiente sistema administrativo, estimuló el comercio, fomentó las artes y adoptó una destacada política de tolerancia religiosa.