San Jerónimo pasó a la historia por su traducción de la Biblia al latín, versión que fue conocida por el nombre de Vulgata y que la Iglesia católica, tras reconocer como auténtica en el Concilio de Trento, usó durante muchos siglos. Este retrato de san Jerónimo fue pintado por Alberto Durero en 1521.
Museu Nacional de Arte Antigua, Lisbon, Portugal/A. K. G., Berlin/SuperStock