| Las antiguas civilizaciones de Oriente Próximo utilizaron la escritura cuneiforme, que seguramente surgió en Sumeria, para las inscripciones de piedras y tablillas. Consta de más de 600 caracteres que representan una sílaba o una palabra. Se empezó a descifrar tras el descubrimiento de la Roca de Behistún (hacia el 3000 a.C.), un talud situado al oeste de Irán. Las inscripciones estaban en tres lenguas: persa antiguo, babilonio y elamita, que utilizaban un mismo sistema de escritura, el cuneiforme. La traducción fue posible gracias a las similitudes del persa y del babilonio con las lenguas modernas, y a que las tres transcribían el mismo texto. |