En la catedral de Spira se pueden reconocer numerosos elementos de la arquitectura románica, como los arcos de medio punto, las arquerías ciegas, el ábside semicircular o las torres en los extremos de la planta. El edificio se comenzó en el año 1030, y al principio contaba con una techumbre plana de madera que se sustituyó entre el 1082 y el 1125 por una cubierta de bóvedas de arista construidas con piedra.