Durante el reinado de Felipe III comenzaron a vislumbrarse aspectos que anunciaban el inicio del ocaso de la hegemonía española en Europa, en parte por la propia impotencia de un Estado al que acuciaban los problemas económicos derivados de la creciente inflación. Iniciador del sistema de valimiento para el gobierno del reino, Felipe III delegó gran parte de sus funciones en los duques de Lerma y de Uceda sucesivamente; la personalidad indolente del monarca fue perfectamente captada por Diego de Silva Velázquez en este retrato ecuestre.