La producción mundial de seda cayó en picado con la aparición de materiales sintéticos como el poliéster o el nailon (nylon). Sin embargo, la seda se sigue empleando para confeccionar ropa y otros productos. La técnica de obtener el hilo a partir de los capullos de gusanos de seda fue un secreto guardado por los chinos durante siglos, después de su descubrimiento en torno al 2700 a.C. La fabricación de seda se introdujo en Asia occidental y Europa en el siglo V. El gusano de seda se ha domesticado de tal forma que en la actualidad ya no existe en estado silvestre.