En 1899, una sociedad secreta china, a la que se denominó Bóxer en Occidente, comenzó a aterrorizar a los misioneros cristianos. En 1900 estos ataques culminaron con la violenta rebelión Bóxer de Pekín, que se cobró las vidas de muchos chinos y extranjeros. Las potencias occidentales enviaron una expedición que ocupó la ciudad y puso fin a la rebelión.