El Parque nacional Bryce Canyon, situado al sur de Utah, es famoso por sus coloridas formaciones rocosas. Las paredes de arenisca de los cañones han sido esculpidas por la acción de la lluvia, las heladas, los deshielos y el viento. Los americanos nativos que vivían en estas tierras hace siglos creían que estas formaciones eran resultado del enfado de un dios y llamaban a estas formaciones de caliza, de tono blanco y rosado "caras pintadas de rojo".