Profundas aguas azules rodean a esta diminuta pero montañosa isla calcárea en el golfo de Nápoles, famosa por sus numerosas y fascinantes grutas y cuevas marinas. La Gruta Azul, o Grotta Azzurra, es la más conocida de ellas. La luz del Sol se refracta en el agua hasta el interior de la cueva, generando diferentes tonos de azul que parecen surgir a través de la superficie del agua, creándose así un efecto espectacular. Mientras el mar está en calma, los botes pueden entrar a la gruta, que es suficientemente grande como para admitir varias embarcaciones pequeñas. Se puede llegar a Capri y a sus dos pequeñas poblaciones mediante vapores o hidrofoils que parten de la cercana Nápoles.