| Este cuadro de Velázquez, titulado Las hilanderas o La fábula de Aracne (c. 1657, Museo del Prado), representa según muchos críticos la Real Fábrica de Tapices de Santa Isabel, que el pintor, dignatario de la corte, solía visitar. El detallado tratamiento pictórico y la estructura compositiva sobrepasan el hecho real y lo transforman en una escena teatral en la que se funden cotidianidad y ficción, significante y significado, particular y universal. Gracias al artificio del 'cuadro en el cuadro', pintura de género y pintura de tema mitológico se mezclan en la representación de una escena de trabajo, llena de terrenales y sensuales presencias, y de una fábula. La compleja jerarquía de símbolos, no del todo transparente para el público actual, obedece a una concepción barroca del arte. |