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El filósofo escocés David Hume escribió: 'la costumbre constituye la guía fundamental de la vida humana'. Efectivamente, el conocimiento de las costumbres supone una guía importante para comprender el alma de un país y de sus gentes. Con el siguiente texto se intenta ofrecer una panorámica del entorno de las costumbres nacionales: cómo se desposan sus habitantes, cómo celebran las familias sus fiestas o las ocasiones festivas, qué comen, cómo se relacionan, cómo se divierten, etc.
Las adolescentes adoptan el pardah —un sistema que impera en ciertas sociedades musulmanas y que consiste en la reclusión u ocultamiento de las mujeres a los ojos de los hombres— y no tienen contacto con hombres que no formen parte de su familia inmediata. Desde que los talibanes llegaron al poder, una mujer a la que se encuentre en compañía de un hombre que no pertenezca a su familia puede ser objeto de un severo castigo.
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Por lo general, los matrimonios son arreglados, y las mujeres de más edad de las familias desempeñan un papel activo en la decisión. Entre las familias urbanas o más occidentalizadas, a veces se permitía que los posibles contrayentes se reuniesen, se viesen y aprobaran o rechazaran la unión, pero esto ya no es posible desde la llegada de los talibanes. A menudo se prefieren los matrimonios entre primos para fortalecer los vínculos familiares. Los casamenteros realizan largas negociaciones donde se establecen el precio de la novia y la dote.
Los rituales relacionados con el matrimonio y el compromiso son numerosos, variados y complejos. Tradicionalmente, la ceremonia abarca tres días, celebrándose algunos de los festejos en casa de la novia y otros en la del novio. La mayoría de las actividades están separadas por sexos, pero todos se reúnen para la firma del contrato matrimonial y para recitar el Corán. El divorcio es un trámite simple —basta con que el hombre lo anuncie tres veces en público— pero poco frecuente. Un hombre puede tener hasta cuatro esposas, pero debe proveer por igual a todas ellas; esto hace que la mayoría tengan que limitarse a una sola. Las prácticas sexuales prematrimoniales y extramatrimoniales están estrictamente prohibidas y pueden castigarse con severas penas (incluso con la muerte) en algunas áreas.
La vida en Afganistán está centrada en la familia extensa. Las familias de las zonas rurales suelen ser grandes, y varias generaciones viven en una misma casa o cerca unos de otros. La vivienda más común es una estructura de ladrillos de adobe, con varias habitaciones y rodeada por un alto muro de barro que protege de los enemigos y garantiza la reclusión de las mujeres. Dentro del recinto, la familia está dirigida por el varón de más edad (el padre o el abuelo).
Las tareas se distribuyen atendiendo al sexo, a la edad y a la experiencia. La esposa del varón de más edad es la que manda a las mujeres de la casa. Éstas se encargan de cocinar, lavar y limpiar. Pueden hacer tareas agrícolas livianas, pero su vida está centrada, sobre todo, en las labores domésticas. Los talibanes han prohibido a las mujeres salir de su casa a menos que las acompañe un hombre de su familia. También les han prohibido trabajar fuera del hogar. Los hombres trabajan en los campos o llevan los negocios de la familia y mantienen todos los contactos con el mundo exterior, como comprar en el mercado o hacer gestiones ante las autoridades. En muchos casos, los hombres se encargan incluso de comprar artículos personales (la ropa, por ejemplo) para sus esposas, de modo que no tengan que exponerse en público. Sólo los hombres adultos participan en el jirga (concejo de la ciudad) y en los acontecimientos políticos.
Los afganos se identifican fundamentalmente con su familia, el grupo formado por sus parientes, el clan o la tribu. Los afganos del medio rural suelen definir la riqueza en función de la propiedad de la tierra o el tamaño de la familia. Los residentes urbanos, en cambio, suelen hacerlo en términos de dinero y propiedades, y la educación es un valor importante. La población nómada define la riqueza en razón del tamaño de sus rebaños. Las joyas se consideran una forma portátil de riqueza que la vestimenta de las mujeres ayuda a mantener oculta.
La cocina afgana ha recibido la influencia de Asia meridional y Asia central, China e Irán. Entre los platos más comunes están los diferentes tipos de palau (arroz mezclado con carne y/o vegetales), el qorma (salsa vegetal), el kebab (brocheta de carne), el aashak (pasta rellena de puerros), el mantu (pasta rellena de carne) y el nan (pan fermentado). También son de consumo frecuente los tomates, las espinacas, las patatas, los guisantes, las zanahorias, los pepinos y las berenjenas. El yogur y otros productos lácteos son también alimentos básicos de la dieta. Como postre y como refrigerio se ingieren caña de azúcar, frutas variadas (frescas y secas) y nueces. El chai (té), verde o negro, es la bebida más popular. La mayoría de los afganos no puede permitirse comer carne con regularidad, pero les gusta la carne de vaca, de cordero, de pollo y de caza. La dieta urbana suele ser más variada que la rural, pero ha habido épocas de gran escasez de comida. Muchos pobres viven a base de chai y nan. La ley islámica prohíbe el consumo de alcohol y de productos del cerdo.
Los afganos de las áreas rurales suelen hacer sólo dos comidas al día: el desayuno y la cena, aunque algunos toman un almuerzo ligero. Es habitual tomar refrigerios entre las comidas principales. A la hora de la comida, los afganos suelen sentarse en el suelo en torno a una estera sobre la cual se sirve la comida en una fuente común. Para comer, se usan los dedos de la mano derecha o un trozo de nan. La mano izquierda no se utiliza para comer porque tradicionalmente se reserva para la higiene personal. Cada uno come hasta que está satisfecho, y lo que sobra se guarda para después o para el desayuno del día siguiente. Por lo general, las familias comen juntas, pero si hay un hombre invitado, las mujeres lo hacen aparte. No es común que los afganos acudan a restaurantes, los cuales tienen una zona de comedor separada o apartados para las familias.
Los hombres suelen saludarse con un apretón de manos y mostrarse efusivos con los amigos, dándose palmaditas en la espalda cuando se abrazan o besándose levemente en ambas mejillas. Los saludos verbales formales suelen ir acompañados del gesto de colocar la mano derecha sobre el corazón. Las mujeres acostumbran a saludar a sus amigas con abrazos y besándose tres veces en las mejillas de manera alternativa. Las mujeres también pueden darse la mano. Los hombres no dan la mano ni tienen contacto físico alguno con las mujeres en público, aunque pueden saludarlas verbalmente de una forma indirecta.
Los saludos varían según la región y el grupo étnico, pero los saludos árabes son aceptados en todas partes. A Assalaam alaikum (la paz sea contigo) se responde con Waalaikum assalaam (y también contigo). Un saludo dari común es Khubasti? (¿estás bien?), y el equivalente pashto es Singa ye?. 'Adiós' se dice Khoda hafiz.
En situaciones formales se usan siempre los títulos profesionales o académicos. Hajji (peregrino) es un tratamiento reservado para quienes han hecho una peregrinación a La Meca, en Arabia Saudí. El status socioeconómico también puede determinar qué título debe utilizarse (como Khan, que significa 'señor'). A algunas personas, la forma de dirigirse respetuosamente es usando solamente un título (por ejemplo, Hajji Khan, que significa 'señor peregrino'). Sin embargo, lo más común es combinar los títulos con los nombres. A los padres se los suele llamar por el nombre de un hijo, por ejemplo Madar-e (madre de) Muhammad o Baba-e (padre de) Alam. Los amigos normalmente se llaman por el nombre de pila o el apodo.
Las visitas entre familiares, amigos y vecinos constituyen la principal actividad social en Afganistán. La vida social suele estar separada por sexos. En las casas suele haber una habitación especial llamada hujra donde los invitados varones son recibidos por el anfitrión. Las mujeres se reúnen en otro lugar de la casa. A los invitados se les sirve té y, dependiendo de la hora del día, también se les puede ofrecer algo de comer. Se espera que los invitados tomen, por lo menos, tres tazas de té. Todas las conversaciones de negocios se dejan para después de los refrigerios. La capacidad de un afgano para recibir generosamente a los invitados es un signo de posición social.
Los talibanes han aplicado restricciones sobre muchas formas de entretenimiento. Se han prohibido varios deportes, así como el vuelo de cometas y la interpretación de música en público. Sin embargo, a los afganos siempre les han gustado el fútbol, el voleibol y la lucha. Han florecido las tradiciones orales, como la narración de historias y el canto. La música, tocada con tambores, laúdes y un instrumento parecido al clarinete llamado surnai, siempre ha sido muy popular. La mayor parte de las actividades de ocio se practican por la noche y tienen como centro a la familia.
En el buzkashi, un deporte que juegan los grupos étnicos del norte de Afganistán, dos equipos de jinetes (chapandoz) compiten por el cuerpo de un ternero o una cabra sin cabeza. El jugador que tiene el animal será sometido a todo tipo de tratos abusivos para obligarle a soltarlo, a veces incluso por parte de sus propios compañeros que quieren que siga el juego. Se trata de un juego muy agotador y a veces peligroso, para el que se requiere ser un consumado jinete.
Las fiestas laicas de Afganistán son la Victoria de la Nación Musulmana (28 de abril), el Día del Recuerdo (4 de mayo) y el Día de la Independencia (Jashn; 18 de agosto), que celebra la liberación del control británico en 1919 y se prolonga durante una semana. Los festejos suelen consistir en desfiles, música, baile, juegos y discursos de los líderes. En el pasado se preparaban ceremonias especiales en Kabul, y la fiesta del Jashn solía ser una ocasión en la que los dirigentes del país anunciaban importantes decisiones políticas. Es probable que la celebración de fiestas se vea afectada por la ley de los talibanes.
Las fiestas islámicas más importantes se programan de acuerdo con el calendario lunar, y por lo tanto varían de un año para otro. El Ramadán es un mes de ayuno: entre el amanecer y la puesta del Sol, la gente no come, ni bebe ni fuma. Cuando el Sol se pone, las familias y los amigos se reúnen para comer y hacer visitas. El primer día del Ramadán es fiesta oficial, y al final del mismo tiene lugar una celebración de tres días llamada Eid-e-fitr.
Nauroz, el Año Nuevo islámico, comienza el primer día de la primavera (en torno al 21 de marzo). En Afganistán es también el Día del Granjero, y los agricultores adornan a sus vacas preparándolas para las ferias agrícolas en las que pueden ganar algún premio. Según una leyenda tradicional, una mujer vieja y fea, llamada Ajuzak, anda por los campos en estas fechas y si llueve, se dice que se está lavando el pelo y que las cosechas se beneficiarán de ello.
En esta época se juega al buzkashi, con cientos de jinetes en cada equipo. Entre las comidas especiales que se preparan para festejar el Año Nuevo figuran el samanak, un postre hecho de trigo y azúcar, y el haftmewah, una compota de nueces y frutas.
Otras fiestas islámicas son el Eid-e-ada, en honor de Abraham por su disposición a sacrificar a su hijo por mandato de Alá; el Ashura, un día shií para conmemorar el martirio de Imam Husayn; y el Roze-Maulud, el cumpleaños del profeta Mahoma.
Fuente: Atlas mundial Encarta.
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