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Amor bucólico

Esta novela pastoril, una de las más importantes del género, enfrenta a Diana con el pastor que la corteja.

Fragmento de La Diana enamorada.

De Gaspar Gil Polo.

TAURISO. —Zagala, porque razón no me miras, di, enemiga?

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DIANA —Porque los ojos fatiga, lo que ofende al corazón.

TAURISO. —¿Qué pastora hay en la vida que se ofenda de mirar?

DIANA. —La que prentende pasar sin querer, ni ser querida.

TAURISO. —No hay tan duro corazón que un alma tanto pertiga.

DIANA. —Ni hay pastor que contradiga tan adrede á la razón.

TAURISO. —¿Cómo es esto que no tuerza el amor tu crueldad?

DIANA. —Porque amor es voluntad y en la voluntad no hay fuerza.

TAURISO. —Mira que tienes razón de remediar mi fatiga.

DIANA. —Esa mesma á mi me obliga á guardar mi corazón.

TAURISO. —¿Por qué me dás tal tormento y que guardas tu hermosura?

DIANA. —Porque tú al seso y cordura llamas aborrecimiento.

TAURISO. —Será porque sin razón tu braveza me castiga.

DIANA. —Antes porque te fatiga defiendo mi corazón.

TAURISO. —Cata que no soy tan feo como te cuidas, pastora.

DIANA. —Conténtate por agora con que digo que te creo.

TAURISO. —¿Después de darme pasión, me escarneces, di, enemiga?

DIANA. —Si otro quieres que te diga pides más de la razón.

Fuente: Nervo, Amado. Lecturas literarias. París: Librería de la Vda. de C. Bouret, 1918.

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Gaspar Gil Polo

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