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En este fragmento del segundo libro de Samuel se relata como David, tras ser ungido rey de Judá e Israel, arrebató a los jebuseos la fortaleza de Sión. Esta posición pasó a ser el centro de la nueva monarquía unificada en su persona y el núcleo de la que pronto fue conocida como Ciudad de David: Jerusalén.
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1 Después de esto se presentaron todas las tribus de Israel a David, en Hebrón, diciendo: Aquí nos tienes: hueso tuyo y carne tuya somos. 2 A más de que tiempo atrás, cuando Saúl era nuestro rey, tú eras el que capitaneabas a Israel; y a ti te ha dicho el Señor: Tú apacentarás a mi pueblo de Israel, y tú serás su caudillo. 3 Vinieron, también, los ancianos de Israel a tratar con el rey en Hebrón, y capituló allí con ellos el rey David delante del Señor: después de lo cual le ungieron por rey de todo Israel. 4 Treinta años tenía David cuando comenzó a reinar, y reinó cuarenta. 5 En Hebrón reinó sobre Judá siete añosy seis meses; y en Jerusalén reinó treinta y tres años sobre todo Israel y Judá.
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También en Encarta |
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6 Porque a pocos días el rey con toda la gente que tenía consigo se dirigió hacia Jerusalén contra los jebuseos, moradores de aquel territorio, y dijéronle a David los sitiados: No entrarás acá dentro de esta plaza, sino echas primero de ella a los ciegos y cojos, los cuales están diciendo: No entrará David acá. 7 Sin embargo, David se apoderó del alcázar de Sión, que se llama hoy día ciudad de David. 8 Para lo cual había ofrecido en aquel día del asalto un premio al que batiese a los jebuseos, y ganando lo alto de los muros, arrojase de allí a los ciegos y a los cojos enemigos enconados de David: de donde se dice por refrán: ni ciego ni cojo no entrarán en el templo. 9 Habitó, pues, David en el alcázar, y llamóle ciudad de David; e hizo construir varios edificios alrededor, e interiormente, comenzando desde Mello. 10 De esta suerte, iba fortificándose y engrandeciéndose más y más; y el Señor Dios de los ejércitos estaba con él.
11 Además, Hirán, rey de Tiro, envió embajadores a David y le remitió maderas de cedro, y carpinteros y canteros para levantar edificios; y fabricaron la casa de David. 12 Y David en todo esto reconoció que el Señor le había confirmado en el reino sobre Israel, y elevado para siempre al gobierno de su pueblo de Israel.
Fuente: Sagrada Biblia. Traducida al castellano por Félix Torres Amat. Madrid: Apostolado de la Prensa, 1928.
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David
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