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Se trata de un salmo de penitencia, uno de los más bellos del Salterio, utilizado con cierta frecuencia en la liturgia católica.
1 Para el fin: salmo de David; 2 cuando después que pecó con Betsabé, vino a él el profeta Natán.
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También en Encarta |
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3 Ten piedad de mí, oh Dios, según la grandeza de tu misericordia: y según la muchedumbre de tus piedades, borra mi iniquidad. 4 Lávame todavía más de mi iniquidad, y límpiame de mi pecado; 5 (porque yo reconozco mi maldad, y delante de mí tengo siempre mi pecado: 6 contra ti solo he pecado; y he cometido la maldad delante de tus ojos) a fin de que perdonándome, aparezcas justo en cuanto hables, y quedes victorioso en los juicios que de ti se formen. 7 Mira, pues, que fuí concebido en iniquidad, y que mi madre me concibió en pecado. 8 Y mira que tú amas la verdad: tú me revelaste los secretos y recónditos misterios de tu sabiduría. 9 Rociarásme, Señor con el hisopo, y seré purificado: me lavarás, y quedaré más blanco que la nieve. 10 Infundirás en mi oído palabras de gozo, y de alegría; con lo que se recrearán mis huesos quebrantados. 11 Aparta tu rostro de mis pecados, y borra mis iniquidades.
12 Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, y renueva en mis entrañas el espíritu de rectitud. 13 No me arrojes de tu presencia, y no retires de mí tu santo espíritu. 14 Restitúyeme la alegría de tu salvador; y fortaléceme con un espíritu de príncipe.
15 Yo enseñaré tus caminos a los malos, y se convertirán a ti los impíos. 16 Líbrame de la sangre, oh Dios salvador mío, y ensalzará mi lengua tu justicia. 17 Oh Señor, tú abrirás mis labios; y publicará mi boca tus alabanzas. 18 Que si tú quisieras sacrificios, ciertamente te los ofreciera: mas tú no te complaces con solos holocaustos. 19 El espíritu compungido es el sacrificio más grato para Dios: no despreciarás, oh Dios mío, el corazón contrito y humillado.
20 Señor, por tu buena voluntad seas benigno para con Sión, a fin de que se edifiquen los muros de Jerusalén. 21 Entonces aceptarás el sacrificio de justicia, las ofrendas, y los holocaustos: entonces serán colocados sobre tu altar, becerros para el sacrificio.
Fuente: Sagrada Biblia. Traducida al castellano por Félix Torres Amat. Madrid: Apostolado de la Prensa, 1928.
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Salmos
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