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El profeta predice en este fragmento la llegada del Mesías y la restauración de Israel.
9 Oh hija de Sión, regocíjate en gran manera, salta de júbilo, oh hija de Jerusalén: he aquí que a ti vendrá tu rey, el justo, el salvador: él vendrá pobre, y montado en una asna y su pollino. 10 Entonces destruiré los carros de guerra de Efraím y los caballos de Jerusalén; y serán hechos pedazos los arcos guerreros; y aquel rey anunciará la paz a las gentes, y dominará desde un mar a otro, y desde los ríos hasta los confines de la tierra.
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También en Encarta |
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11 Y tú mismo, oh salvador, mediante la sangre de tu testamento has hecho salir a los tuyos, que se hallaban cautivos, del lago en que no hay agua. 12 Dirigid vuestros pasos hacia la ciudad fuerte, oh vosotros, cautivos que tenéis esperanza: pues te anuncio, oh pueblo mío, que te daré doblados bienes. 13 Porque yo he hecho de Judá como un arco tendido para mi servicio, y como un arco tendido, es también para mí Efraím: y a tus hijos, oh Sión, les daré yo valor sobre los hijos tuyos, oh Grecia; y te haré irresistible como la espada de los valientes. 14 Y aparecerá sobre ellos el Señor Dios; el cual lanzará sus dardos como rayos; y tocará el Señor Dios la trompeta y marchará entre torbellinos del mediodía. 15 El Señor de los ejércitos será su protector; y consumirán y abatirán a sus enemigos con las piedras de sus hondas, y bebiendo su sangre se embriagarán como de vino, y se llenarán de ella como se llenan las jarras, y como se bañan los ángulos del altar. 16 Y el Señor Dios suyo los salvará en aquel día como grey selecta de su pueblo; porque a manera de piedras santas serán erigidos en la tierra de él. 17 Mas, ¿cuál será el bien venido de él, y lo hermoso que de él nos vendrá; sino el trigo de los escogidos, y el vino que engendra vírgenes o da la castidad?
Fuente: Sagrada Biblia. Traducida al castellano por Félix Torres Amat. Madrid: Apostolado de la Prensa, 1928.
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Zacarías
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