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En esta carta, el Rey se alegra de las nuevas que le dan sus hijas y les cuenta cosas de Portugal.
A las Infantas mis hijas.–Lisboa, á 16 de Abril 1582.–Mucho holgué con vuestras cartas y con las nuevas que me dais de Aranjuez. Y de lo que más soledad he tenido es del cantar de los ruiseñores, que hogaño no los he oído, como esta casa es lejos del campo. No sé si los oiré por el camino; porque después de mañana pienso pasar este río é ir á dormir a Barrero y esotro á Setúbal, por ver aquel puerto y el fuerte que allí se hace. Y de allí irá mi sobrino á recibir á mi hermana, creo que á la raya de Castilla, y yo á esperarla á Almeyrín. Y de allí nos vendremos, creo que luego aquí.
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Y volviendo á Aranjuez, muy grandes ballesteras creo que debéis estar entrambas, pues tan bien matasteis los gamos y tantos conejos. Y decisme, vos la mayor, que vuestro hermano cobró mucha fama (y creo lo decís por vuestra hermana, y es así según lo que decís adelante, sino que por la a pusisteis o, y otra palabra que se os olvidó). Creo que debisteis de escribir la carta apriesa.
También aquí hubo truenos los otros días, y tres ó cuatro muy grandes, y que se oía bien que eran de rayos; y paréceme que eran tan grandes como el del rayo de San Lorenzo; y así dicen que cayeron aquí no sé cuantos y que mataron dos ó tres hombres.
La casa nueva debe de estar buena, y la fuente no sé si correría agua en ella: decídmelo y también si la capilla está acabada y puesto el retablo, que no lo he sabido, y si andaba bien el reloj.
He miedo que deben de haber dado mano al pescado del estanque de Hontigola, pues no se pescó ninguno; y buenas fueran las cazas de las zorras y más por vuestro hermano, que espero le dará Dios salud para verlas otras veces, pues no son más que tercianas las que tiene, según lo he visto por las cartas del Conde de Barajas: todavía estaré con cuidado hasta saber que esté bueno.
De mi hermana tuve una carta, de la tarde que llegó á Guadalupe. Estoy esprando un correo que le envié allí para saber cómo estaba y cuándo partiría, que creo que será el mismo día que yo.
Bien podréis poner oro con lo negro, cuando se case doña Dietristán, con que sea moderado.
Del auto no viene muy cansado, que no dura tanto como suelen durar allá, á lo menos los que yo he visto, que no duró cuatro horas. Esta semana santa la he pasado bien, y en esta casa, con las ventanas que tiene á la capilla, adonde he estado á los oficios, sino al encerrar y desencerrar el santísimo Sacramento, que bajé á la capilla por una escalera que hay allí, y hubo muchos disciplinarios y penitentes, y más de día que de noche, aunque la procesión de la Misericordia, que aquí no hay otra, vino á la capilla mientras las tinieblas, entre los maitines y laudes; y yo la vi desde una ventana muy bien. Dicen que no fué tan concertada como las de ahí, que yo no he visto. Hanme dicho que hubo muy buenos monumentos en muchas iglesias y monasterios. Y porque es tarde, y he tenido y tengo mucho que hacer para partir, no puedo decir más. Y Dios os guarde como deseo.
Vuestro buen padre–Felipe.
Fuente: Agustí, Vicente. Modelos de literatura castellana. Barcelona: Imprenta de Francisco Rosal, 1901.
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Felipe II
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