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A su regreso a España, el rey Fernando VII está decidido a volver a la situación anterior a 1808, y encarcela a los diputados.
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Sabido es que en la noche del 10 de mayo de aquel año, y cuando las Cortes, aunque convencidas de la resistencia que ofrecía el Rey a jurar la Constitución, habían celebrado su sesión ordinaria, y retirándose a sus casas los diputados, bien ajenos por cierto de que el desenlace de esta situación había de ser tan violento y fatal, el capitán general de Castilla la Nueva, don Francisco Eguía, nombrado previa y secretamente por el Rey para este encargo, y auxiliado de los alcaldes de Casa y Corte, se presentó en la morada de las Regentes que la tenían en las habitaciones bajas del Real Palacio y sucesivamente en las de los diputados conocidos por sus ideas políticas en sentido constitucional, las de los periodistas, literatos y otras personas de diversas categorías, desde la de Grande de España hasta la de insignes comediantes; todos los cuales, conducidos a las diversas cárceles y cuarteles de la capital, quedaron reducidos a la más rigurosa prisión. A la mañana siguiente apareció el célebre decreto, firmado por el Rey en Valencia el 4 del mismo mes, en que, a vuelta de algunas frases consoladoras, tales como las de “aborrezco y detesto el despotismo; ni las luces y cultura de las naciones de Europa lo sufren ya; ni en España fueron déspotas jamás sus reyes, ni sus buenas leyes y constitución lo han autorizado...” “Yo trataré con los procuradores de España y de las Indias y en Cortes legítimamente convocadas... de establecer sólida y legítimamente cuanto convenga al bien de mis reinos...”, con otras muchas declaraciones y protestas, todas en el sentido más lato y conciliador, concluía por anular las llamadas Cortes, la Constitución y todos sus decretos y disposiciones, mandando que todo volviese al ser y estado que tenía en 1808.
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También en Encarta |
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Fuente: Mesonero Romanos, Ramón de. Memorias de un setentón. 2 vols. Madrid: Oficinas de la Ilustración Española y Americana, 1881.
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Fernando VII
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