Lectura adicional de Encarta Aparece en
El rey en Cádiz

Describe el autor la llegada a Cádiz en 1823, del rey Fernando VII para recuperar el poder.

Fragmento de Memorias de un setentón.

De Ramón de Mesonero Romanos.

La entrada en Cádiz de Fernando VII, en la tarde del día 15 de junio, ofreció un espectáculo verdaderamente deplorable, y muy semejante, sin duda, al que pudo presentar la del infortunado Luis XVI en París al regreso de Varennes.

También en Encarta

Sabido es que las Cortes de Sevilla, al acordar la formación de una Regencia por la supuesta incapacidad del Rey, dispusieron que, una vez verificada la traslación del Monarca a la isla gaditana, había de cesar aquel entredicho y recuperar el ejercicio de su autoridad. Con efecto, verificóse así, y al pasar el puente de Suazo, que une dicha isla al continente, los tres generales que componían la regencia expresaron a Su Majestad que resignaban en sus manos la autoridad temporal de que se hallaban revestidos, no sin temer que el Rey, profundamente herido en su amor propio y su dignidad, quisiera negarse a aceptarla, constituyéndose así a los ojos de Europa en una situación de verdadero cautiverio; pero Fernando desaprovechó esta ocasión, o por falta de valor o por interés inmediato en conservar el poder, y se contentó con decirles entre risueño y airado: –“¡Hola! ¿Con que ya no estoy loco? Bien está”– y siguió su camino hasta entrar en Cádiz por Puerta de Tierra.

Durante el trayecto entre ésta y el grandioso edificio de la Aduana, donde le estaba preparado su alojamiento, la población gaditana mostró un sentimiento puramente de curiosidad, y hasta alguna descortesía, permaneciendo todos en silencio y sin descubrirse; las tropas que estaban formadas en la carrera tampoco hicieron los honores correspondientes, descansando sobre las armas; y hasta en la plaza de San Juan de Dios y calle Nueva se escucharon algunos silbidos, lanzados por la chusma marinera.

Al siguiente día, las Cortes reanudaron sus sesiones en aquel mismo Oratorio de San Felipe, que once años antes había servido de cuna a la Constitución, y que ahora parecía destinado fatalmente a convertirse en su mausoleo.

Fuente: Mesonero Romanos, Ramón de. Memorias de un setentón. 2 vols. Madrid: Oficinas de la Ilustración Española y Americana, 1881.

Aparece en

Cádiz (ciudad)

© 2008 Microsoft