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Piedra fundamental de la Iglesia

La escena de la entrega de llaves a San Pedro, en la Capilla Sixtina, es una de las cumbres del arte de Perugino.

Fragmento de Historia de los papas.

De Ludwig Pastor.

Forma el más rudo contraste con esta pintura altamente dramática de Botticelli, la escena de la entrega de las llaves á San Pedro, por Perugino, en el lugar correspondiente de la pared frontera. Aquí la celeste apacibilidad y divina alteza del Señor, allí el apasionamiento de Moisés, que invoca el castigo del cielo sobre los que se habían rebelado contra la suprema dignidad sacerdotal. A la profunda significación del misterio, corresponde el acabamiento de la composición, en la cual Perugino se excedió á sí mismo. La acción principal tiene lugar delante del templo de Salomón, cuya dorada cúpula descuella sobre todo lo demás; á derecha é izquierda de esta bella construcción fantástica de un templo circular del Renacimiento, se levanta una imitación del arco de Constantino. Ante este arco de triunfo, cuyas inscripciones celebran á Sixto IV como á un segundo Salomón, se representa las historias del dinero del censo y de la tentativa de los judíos de apedrear á Jesús. Estas escenas secundarias, ejecutadas por auxiliares, no tienen valor por el arte, sino por el argumento; y están destinadas á preparar para el acaecimiento, trascendental en la historia del mundo, de la elevación de San Pedro al cargo de Supremo Jerarca de la Iglesia y Vicario de Aquél que regula los derechos de los príncipes y de los reyes, y se ve, no obstante, amenazado con las piedras de los judíos, por reclamar para sí toda la plenitud de la divina potestad. En virtud de esta potestad, el Hijo eterno de Dios vivo, hecho hombre, confía al pobre Pescador, junto al mar de Genesaret, su representación en la tierra y el supremo poder de las llaves. San Pedro, arrodillado con gratitud ante la benigna majestad del Señor, es uno de los más grandes y bellos caracteres creados por Perugino; prometiendo, con los ojos, y con la mano izquierda puesta sobre el corazón, fidelidad hasta la muerte, el que es Piedra fundamental de la Iglesia recibe con la diestra el símbolo de la suprema autoridad.

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Fuente: Pastor, Ludwig. Historia de los papas. Barcelona: Gustavo Gili, 1910.

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