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Pasmo y admiración

Refiere el autor de Historia de los papas en este fragmento las distintas fases de la construcción de la basílica de San Pedro en la época de Julio II.

Fragmento de Historia de los papas.

De Ludwig Pastor.

Con esto, pues, hemos de distinguir primeramente, en la historia de la construcción de San Pedro en tiempo de Julio II, tres etapas distintas: en la primera (Marzo de 1505), se proyecta la erección de una capilla donde colocar el monumento sepulcral del Papa; en la segunda (antes del 11 de Abril de 1505), se pensó en llevar á cabo los trabajos comenzados por Nicolao V y Paulo II; en la tercera (desde el verano de 1505), se tomó la atrevida resolución de transformar la iglesia del Príncipe de los Apóstoles, conforme á nuevos proyectos, más bellos y magníficos. A la verdad, tampoco entonces se pensó en abandonar completamente los comienzos de las construcciones principales por aquellos papas, y así se procuró varias veces aprovecharlas; pero quedaron reducidas á meros fragmentos, en medio de otras composiciones totalmente nuevas. Con qué fervor se emprediera aquella obra grandiosa, lo muestra el número de los planes que todavía se conservan. Una parte de ellos los trazó el mismo Bramante, que contaba entonces sesenta años; otros fueron dibujados, según indicaciones suyas, por los artistas á quienes empleaba en su estudio, como v. gr., por el joven Baltasar Peruggi y Antonio da Sangallo.

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Durante mucho tiempo, solamente se sabía, que el pensamiento fundamental de Bramante culminaba en un edificio central, con una cúpula grandiosamente elevada en medio, sobre el plano de una cruz griega, con otras cuatro cúpulas menores en los extremos; pero hasta las modernas investigaciones de los copiosos materiales que ofrece la colección de dibujos conservada en la Uffici de Florencia (unas 9.000 hojas), no se ha sacado á luz una serie de estudios y proyectos para San Pedro, entre los cuales se han descubierto los primitivos planos y bosquejos de Bramante. El pasmo y la admiración se apoderan del ánimo de quien contempla aquellas hojas, y sólo ahora podemos barruntar, cuán sublime creación artística ha perdido el mundo á causa de las posteriores transformaciones de San Pedro.

Fuente: Pastor, Ludwig. Historia de los papas. Barcelona: Gustavo Gili, 1910.

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Basílica de San Pedro

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