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Bosques tropicales húmedos
Bosques tropicales húmedos

Los bosques tropicales crecen en un gran cinturón ecuatorial donde la temperatura, la precipitación y la duración del día apenas varía de una estación a otra. La combinación de temperaturas cálidas, mucha lluvia y días de duración constante contribuyen a un medio ambiente en el cual el crecimiento y reproducción de la planta es, básicamente, independiente de la época del año, de manera que las hojas, las flores y los frutos están siempre presentes para alimentar a los animales. Estos bosques son frecuentemente llamados, aunque equivocadamente, junglas, nombre que se aplica más apropiadamente a las plantas que crecen de forma enmarañada al invadir el terreno después de que se ha cortado la primera selva.

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La selva densa es una selva estratificada: las coronas de los árboles de la selva forman un dosel continuo (estrato superior), sobre el cual sobresalen las copas de los árboles gigantes de forma ocasional. Un piso inicial de árboles más pequeños y de plantas trepadoras leñosas, o lianas, producen una selva de tal complejidad interna que muchos animales, incluso algunos de tamaño grande, raramente o nunca descienden al suelo. Dentro de la selva, la competición por la luz es intensa y muchas plantas consiguen acercarse al sol trepando hacia arriba por los grandes árboles o creciendo como epifitas en sus ramas y troncos. Los árboles de tamaño medio constituyen un estrato intermedio bastante continuo.

A pesar del mito de la selva como una maraña impenetrable de vegetación, el suelo es tan oscuro que en comparación con otro tipo de región natural crecen pocas plantas, excepto en los claros soleados creados cuando un árbol se desploma por el viento y por un deslizamiento del terreno. El microclima es desfavorable, pues aunque la descomposición de materias vegetales aumente la tasa de gas carbónico, el oxígeno es poco abundante, lo que es un obstáculo para la respiración. A causa del rápido reciclaje de nutrientes devueltos a la vegetación, los suelos de la selva son bastante pobres.

Aunque la diversidad de las especies de bosque es legendaria, muchos de los árboles son superficialmente bastante similares: las hojas que derraman agua por sus puntas afiladas son características de muchas clases de especies no relacionadas; a causa de que no hay necesidad de una cubierta espesa e impermeable en la selva, la corteza tiende a ser delgada; las raíces apoyadas y apuntaladas pueden intensificar la estabilidad en los suelos poco profundos o inundados de agua. A medida que crece la distancia respecto al ecuador, las diferencias estacionales se hacen más pronunciadas y crece el número de especies caducifolias, pero ya que cada especie deja caer sus hojas en periodos distintos y éstas se renuevan constantemente, el parecido entre las selvas semi y siempre verdes es cercano.

La selva de la Cuenca del Amazonas está a menudo considerada como la quintaesencia de las selvas y, de hecho, es extraordinariamente diversa en especies de fauna y flora, la mayoría de las cuales están todavía sin calificar. El bloque de selvas amazónicas es el más grande de la Tierra y, a pesar de la intrusión de población en muchos lugares, queda relativamente intacta. En otras zonas de América, un cordón de bosque continuo discurre desde la costa del Pacífico, en Ecuador, por toda Centroamérica hasta el sur de México; otra selva, la mata atlántica, se extiende desde el noreste de Brasil hacia el sur hasta Paraguay. El uso humano de estos bosques las ha fragmentado y degradado tanto que la selva atlántica de Brasil está tan gravemente amenazada que ahora es sometida a una intensa campaña de conservación. Junto a estas selvas continentales, quedan trozos de selva caribeña que todavía cubren algunas partes de las Antillas.

En África, la selva de la zona occidental se extiende desde Guinea hasta Ghana, donde la Sabana de Nigeria la separan del bosque del Congo, que se extiende por Nigeria, Camerún y los países de la cuenca del río Congo. Una parte sustancial del bosque del Congo todavía se mantiene, pero la parte de Guinea y las selvas de Nigeria han sido muy taladas, al igual que la selva del este de la isla de Madagascar.

Las selvas más intactas de Asia y Oceanía están en las islas de Isla de Borneo y Isla de Nueva Guinea. Por lo demás, la selva tropical se extiende en una banda interrumpida desde la cordillera de los Ghates Occidentales de la India, hasta Sri Lanka y Bangladesh, y por todo el Sureste asiático y el Archipiélago Malayo hasta el noreste de Australia y muchas de las islas del Océano Pacífico tropical, incluyendo Hawai.

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