Galileo (nave espacial)
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Galileo (nave espacial)
4. Encuentro con Júpiter

El 13 de julio de 1995, cinco meses antes de la llegada de la Galileo a Júpiter, la sonda atmosférica fue liberada para que volara por sí misma hacia el planeta gigante. La sonda entró en la atmósfera joviana el 7 de diciembre de 1995 y comenzó su descenso a una velocidad de más de 160.000 km/h, desplegando su paracaídas de 2,5 m. Unos escudos protectores contra el calor permitieron a la sonda recoger los datos sobre la atmósfera.

La sonda radió los datos a la Galileo para que los enviara a la Tierra. Los científicos se sorprendieron con los primeros datos recibidos, que indicaban que Júpiter tenía mucha menos agua de la esperada; pero posteriores investigaciones revelaron que la sonda había atravesado la atmósfera del planeta en una zona especialmente seca. Al final del descenso, la sonda detectó vientos de hasta 530 km/h con intensas turbulencias, lo que sugería que estos vientos eran producidos por calor que emana del interior de Júpiter. Esto difiere de lo que ocurre en otros planetas como la Tierra, Venus y Marte, cuyos vientos se deben, en gran medida, a la energía solar. La sonda detectó menos helio, neón, carbono, oxígeno y azufre de lo que cabía esperar. Como se suponía, la sonda no encontró objetos ni superficies sólidas durante todo el descenso de 600 km. Después de 57 minutos, las temperaturas y la presión extremas de Júpiter destruyeron la sonda.

La nave Galileo siguió transmitiendo datos a la Tierra mientras orbitaba Júpiter y realizó varios sobrevuelos por sus grandes lunas: Ganimedes, Europa, Ío y Calisto. Reveló que Ganimedes, Europa e Ío tienen campos magnéticos intensos, lo que significa que probablemente contienen núcleos de metal líquido. Estos núcleos de metal fundido proporcionan calor, lo que podría hacer pensar que las lunas fueran habitables para algunas formas de vida (véase Exobiología). Las imágenes obtenidas por Galileo de Europa y Ganimedes sugieren que estas lunas podrían contener vastos océanos de agua líquida bajo sus superficies heladas.