Arte maorí
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Arte maorí
3. LOS SIGLOS XIX Y XX

En 1840 un tratado reconoce a los maoríes como súbditos británicos. Desde entonces el arte local reflexiona sobre la experiencia cultural de la convivencia con los colonizadores. Los waka taua, que en un tiempo habían sido símbolos de prestigio de la identidad local, fueron olvidados, junto con las armas y otros objetos tradicionales; muchos de los tipos y estilos de relieve también desaparecieron, y los tejidos locales comenzaron a ser sustituidos por otros importados por los europeos.

La principal forma de arte que ha sobrevivido sin interrupciones desde los tiempos más remotos es la de la construcción y decoración del whare (casa), edificio de significado simbólico, con funciones no solo de habitabilidad, sino también sociales y religiosas, perfectamente estructurado y decorado con relieves. El whare, que se abre al marae (espacio abierto reservado al rito), es la imagen de la identidad tribal maorí. Considerado de origen sagrado, la tradición del whare llega hasta las raíces del pasado remoto polinesio; la datación a partir del carbono 14 de los restos más antiguos encontrados hasta ahora indican que la típica planta rectangular y el techo de paja, que se alarga sobre la parte anterior hasta formar un pórtico, eran elementos muy extendidos ya en torno al año 1180.

Entre los siglos XVIII y XIX la articulación de las distintas partes del whare sufrió algunas modificaciones. Gracias a eficaces arneses de metal introducidos por los europeos, se produjo un gran refinamiento en el arte del relieve; se multiplicaron los paneles de cuerda decorados con distintos motivos y las diferentes esterillas para la distribución interna de la casa.

Cada fase del trabajo de construcción del whare queda ligada al respeto de unas normas precisas y tapu (restricciones) y se acompaña de ciertos rituales. Hasta finales del siglo XIX el whare, una vez terminado, era considerado durante unos 40 o 50 años (aproximadamente una generación) como una entidad viva, generada y nutrida por los hombres, y partícipe de su existencia.