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Adulterio
1. Introducción

Adulterio, acción de mantener una persona casada relaciones amorosas o sexuales con otra persona diferente de aquélla con quien contrajo matrimonio.

2. Patriarcado o igualdad de derechos

El adulterio constituye un fenómeno relacional de complejo análisis, dado que carece de sentido en aquellos entornos humanos donde existen familias polígamas (sean poligínicas o poliándricas) o donde se practica el intercambio sexual protocolario. Por otro lado, en el ceremonial del matrimonio establecido en una mayoría de culturas tradicionales, queda establecida con preferencia la fidelidad de la esposa, lo cual no siempre sucede con el marido, cuya lealtad sexual es menos rígida, sobre todo en un orden patriarcal (véase Patriarcado), obviamente machista.

De acuerdo con los estudios antropológicos de Lucy Mair acerca de los usos matrimoniales en ese tipo de sociedad, 'el marido pretende que su esposa sea su compañera sexual y que cocine y cuide su casa (u organice a la servidumbre para que lo haga). Estos pueden llamarse derechos maritales. (...) Pero la cuestión referente a los derechos del padre es más complicada'. En línea con esta reflexión, cabe añadir que la fidelidad de la esposa viene a garantizar la seguridad de ese linaje que se instituye y prolonga desde la boda. Por consiguiente, el honor dependerá del juego de lealtades manifestado en la ceremonia matrimonial. De ahí que un adulterio sea, en ese entorno, la más deshonrosa de las actitudes, pues menoscaba el respeto de la comunidad por el cónyuge traicionado.

No obstante, la variable jerarquía de valores con que se juzga el adulterio funciona según las reglas de parentesco que moderan el comportamiento del grupo. El modelo familiar de la monogamia, dominante en todo el globo, ha castigado de muy diversas formas esta transgresión de la exclusividad sexual. Por ejemplo, el derecho egipcio sancionaba a las adúlteras con la pena capital.

Hasta mediados del siglo XX, las culturas mediterráneas consideraban a la mujer legítima un objeto de amor deserotizado, ajeno al placer o, en todo caso, al servicio de la procreación, frente al amorío fuera del matrimonio, mucho más pasional. La posterior evolución de ese modelo familiar, propiciada por la causa feminista, ha equiparado paulatinamente los papeles de ambos miembros de la pareja, igualando derechos y responsabilidades. Con ese progreso, el adulterio se ha visto despojado de su grave carácter deshonroso para convertirse en un síntoma de crisis en la pareja monógama. Un proceso, por otro lado, restringido al entorno occidental, pues el adulterio femenino continúa siendo un comportamiento castigado en numerosos países.

3. El adulterio en el mito y en la literatura

Desde la antigüedad, el adulterio se ha constituido como trama de muy diversas creaciones mítico-literarias. Así, en el Antiguo Testamento se narra la pasión adúltera establecida entre el rey David y Betsabé, esposa de Urías el hitita. Los amores furtivos del caballero Lanzarote y la reina Ginebra son uno de los elementos fundamentales del ciclo artúrico (véase Leyenda del rey Arturo), expresión de la doctrina del amor cortés. En la misma dirección, abundan los ejemplos literarios en torno al fenómeno: los dramas de honor de Calderón de la Barca, la novela libertina francesa y, en gran medida, la novela europea del siglo XIX —cuyo ejemplo emblemático es Madame Bovary, de Gustave Flaubert, quien fue juzgado por atentado a la moral—, centran en el adulterio muchos de sus argumentos. Desde muy variadas perspectivas morales, han tocado el adulterio creaciones tan diversas como los Cuentos de Canterbury, de Geoffrey Chaucer; Otelo, de William Shakespeare; La letra escarlata, de Nathaniel Hawthorne; Divinas palabras, de Ramón María del Valle-Inclán; La regenta, de Leopoldo Alas y Ureña; y Reflejos en un ojo dorado, de Carson McCullers.