| Vista de búsqueda | Génova | Vista del artículo |
| 1. | Introducción |
Génova (en italiano, Genova; antigua Genua), ciudad del noreste de Italia, capital de la provincia homónima, en la región de Liguria, y puerto marítimo localizado en el golfo de Génova (un brazo del mar de Liguria). La ciudad se sitúa próxima a una bahía, al pie de un paso de montaña de los Apeninos occidentales.
Rivaliza con Marsella (en Francia) como primer puerto europeo del mar Mediterráneo y es el centro comercial de los sectores industriales de Piamonte y Lombardía, así como de las ricas regiones agrícolas del norte de Italia y del centro de Europa. Las instalaciones portuarias, que fueron muy dañadas durante la II Guerra Mundial, han sido ampliadas y modernizadas. La principal industria de Génova es la construcción de navíos. Otras industrias importantes son las fábricas de productos de hierro y acero, motores y componentes de vehículos, equipamiento de refrigeración, municiones, productos químicos, jabón y tratamiento de productos agrícolas. Estas últimas engloban refinerías de azúcar y de aceites comestibles, fábricas de conservas, de cerveza y destilerías, y fábricas de curtidos.
| 2. | Lugares de interés |
La zona antigua de la ciudad ocupa una franja estrecha de la llanura costera, al este y al norte del puerto viejo, que en la actualidad ha sido ampliado con la adición de un puerto exterior protegido por rompeolas. Los sectores industriales y residenciales se desarrollaron hacia el este y el oeste a lo largo de la línea de costa y en las colinas cercanas al puerto viejo. En el corazón de la zona antigua se encuentra la iglesia románico-gótica de San Donato, que data de los siglos XII y XIII, y enfrente del puerto se levanta el palazzo San Giorgio, construido en el siglo XIV por orden del primer dogo genovés, Simón Bocanegra, y que más tarde se convirtió en la sede del poderoso Banco de San Jorge.
Los trabajos de la catedral de San Lorenzo de Génova comenzaron, según varias fuentes, gracias al primer botín obtenido en las Cruzadas. La catedral, consagrada en 1118, contiene un rico conjunto artístico. El gran palazzo Ducale (antigua residencia de los dogos), del siglo XVI, es en la actualidad sede de la cámara legislativa. En la piazza San Matteo están las casas de la familia de los Doria y la iglesia de San Matteo, fundada por la familia en 1125, que contiene la tumba de Andrea Doria, almirante y hombre de estado genovés. En el noroeste, cerca de la Stazione Marittima (lugar donde atracan los buques) se encuentra la iglesia de la Annunziata, del siglo XIII, notable porque encierra en su interior magníficas obras de arte. El supuesto lugar de nacimiento de Cristóbal Colón está también entre los monumentos históricos de Génova. En la ciudad también se encuentra la Universidad de Génova (1471).
| 3. | Historia |
La historia de Génova se remonta a tiempos antiguos. La ciudad estuvo ocupada por los griegos, como testifica un cementerio allí descubierto, fechado en el siglo IV a.C., pero el puerto probablemente fue utilizado mucho antes. Destruida por los cartagineses en el 209 a.C., los romanos la reconstruyeron y la utilizaron como base durante sus guerras con los ligures. Bajo los romanos, la ciudad (conocida como Genua) disfrutó de derechos municipales y se convirtió en centro de exportación de pieles, lana y miel.
Sede episcopal desde el siglo III, tras la caída del Imperio romano fue ocupada sucesivamente por los bizantinos y los lombardos. Fue capital del condado carolingio de Liguria, y en el siglo XI consiguió ser municipio libre, mientras las compañías comerciales marítimas imponían sus intereses en el gobierno de la ciudad, que se vio empujada a favorecer una expansión por el Mediterráneo, chocando con otras ciudades independientes italianas. En un primer momento, los genoveses, aliados con Pisa, expulsaron a los sarracenos de los asentamientos de Córcega y Cerdeña, y a partir de entonces las dos ciudades-estado comenzaron una larga guerra naval por estos enclaves. En el siglo XII, los genoveses extendieron su dominio sobre la costa adyacente y los valles montañosos cercanos y establecieron las bases de su futura hegemonía y prosperidad. Los barcos genoveses llevaron cruzados a Oriente Próximo y volvieron cargados con importantes riquezas, además de abrir las puertas del comercio con esa zona. Las fortalezas y factorías genovesas se extendieron por todo el Mediterráneo oriental, por el mar Egeo e incluso por el mar Negro. Su comercio, favorecido por las relaciones amistosas con el Imperio bizantino, llevó a Génova y Venecia a una rivalidad creciente, que acabó en un enfrentamiento abierto a mediados del siglo XIII, justo cuando el poder genovés alcanzaba su esplendor. En la batalla de Meloria (1284), Génova aplastó a Pisa, cuyo poder declinó a partir de entonces, mientras que los venecianos fueron vencidos en Curzola en 1299, lo que dio a los genoveses el control indiscutible sobre el mar Tirreno. La oligarquía de prósperos mercaderes y banqueros, que había gobernado Génova desde 1257, pactó en términos iguales con las cortes de papas y reyes. Como resultado de su prosperidad, que despertaba la codicia de facciones nobiliarias opuestas, la ciudad se dividió en dos bandos que pugnaron por el control del gobierno. Estos grupos rivales no dudaron en pedir ayuda exterior cuando la necesitaron. Incluso la institución que preside el primer magistrado el dogo (dux), establecido en 1339, fue incapaz de dominar el consiguiente desorden. Aunque el conflicto interno debilitó la fuerza genovesa, y a pesar de la continuación de la rivalidad con Venecia, los genoveses mantuvieron su poder durante varias décadas. En 1380 su flota cayó en manos de los venecianos en Chioggia, un golpe por el que nunca recobró su poder naval.
La ciudad pasó bajo la soberanía de los Visconti (1353-1356 y 1421-1436), los Sforza (1464-1499) y los franceses (hasta 1506), pero su derrota ante Venecia, así como la caída de Constantinopla en manos de los turcos (1453), cerraron el periodo político de expansión comercial. Mientras Venecia aumentaba su poderío, Génova fue perdiendo sus posesiones ultramarinas, aunque mantuvo la última, Córcega, hasta 1768, fecha en la que fue cedida a Francia. Finalmente, la contienda interna acabó con el estricto gobierno que estableció el dogo Andrea Doria con la ayuda del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Carlos V en 1528, y Génova prosperó como puerto dedicado a la construcción naval y como centro financiero, quedando muy ligada a la política de los Habsburgos españoles. A pesar de las pretensiones de sus poderosos vecinos, en especial Francia, la independencia genovesa sólo se cuestionó en 1746, cuando los austriacos ocuparon la ciudad, pero fueron expulsados por una revuelta popular. En 1797 Napoleón Bonaparte incorporó Génova a la nueva República de Liguria, que a su vez la absorbió el Imperio Francés en 1805. La ciudad se anexionó al reino de Piamonte y Cerdeña en 1815. En el último cuarto del siglo XIX se amplió y modernizó el puerto de Génova y la ciudad atrajo una variedad de industrias que transformaban las materias primas importadas para su posterior exportación. Durante la II Guerra Mundial repetidos bombardeos castigaron severamente los distritos industriales y el puerto de la ciudad. Población (2007), 615.686 habitantes.