Confucio
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Confucio
3. Pensamiento

Confucio no legó escritos en los que apareciera su filosofía de modo sistematizado. Su pensamiento se transmitió a la posteridad sólo gracias a la difusión que de él hicieron sus discípulos. El Lunyu (Analectas), obra recopilada por alguno de sus seguidores, es considerada la fuente de información más fidedigna sobre su vida y sus enseñanzas. Una de las obras históricas que, según se dice, él mismo había editado, el Chunqiu (Anales de primavera y otoño), es un relato analítico de la historia de Lu desde el 722 hasta el 481 a.C. Deseaba ser conocido como un transmisor más que como un pensador, y por este motivo restableció el estudio de los textos antiguos. Sus enseñanzas se convirtieron en libros de texto de las posteriores generaciones chinas. Confucio fue muy respetado durante su vida y tras su muerte. Aunque él mismo tenía poca fe en lo sobrenatural, ha sido reverenciado por millones de personas casi como una divinidad.

Las enseñanzas de Confucio se enmarcaron en el ámbito de la filosofía ética, moral y política. Afirmaba ser un restaurador de la moralidad antigua y mantenía que los propios actos externos basados en las cinco virtudes (bondad, honradez, decoro, sabiduría y fidelidad) encierran el conjunto del deber humano. Venerar a los padres, vivos o muertos, fue uno de sus conceptos claves. Su concepto de gobierno era paternalista y obligaba a todos los individuos a cumplir con rigor sus obligaciones hacia el Estado. En los siglos posteriores sus enseñanzas ejercieron una poderosa influencia en la filosofía china.