Uzbekistán
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Uzbekistán
3. Temas medioambientales

El mar de Aral constituye una pesadilla ecológica para Uzbekistán. Este mar interior ha visto reducida su superficie de tal forma que actualmente contiene, aproximadamente, sólo una quinta parte del agua que tenía en 1960. Esta disminución se debe al aprovechamiento del caudal del Amu Daria, el río que desemboca en el mar de Aral desde Uzbekistán, y del Sir Daria, que llega a él procedente de Kazajstán, para regadíos. El desvío de sus aguas comenzó a practicarse a escala masiva a comienzos de la década de 1960 como parte de los esfuerzos de la Unión Soviética por incrementar las cosechas de algodón en Uzbekistán y en otras regiones de Asia central. La producción de algodón en el suelo naturalmente árido y salino de Asia central requiere abundante riego, ya que se trata de un cultivo fuertemente dependiente del agua.

Más de la mitad de la cuenca del mar de Aral está formada hoy día por secas tierras baldías cubiertas de costras de sal. El ecosistema de la zona se degradó considerablemente a medida que se evaporaba con rapidez el agua del lago y el caudal de los dos deltas de río se volvía escaso e intermitente. El hábitat natural de la flora y fauna fue destruido y muchas especies de animales y plantas del entorno se han extinguido. Prácticamente han desaparecido todos los peces del mar de Aral. Tormentas de viento levantan grandes cantidades de arena y sal del desprotegido lecho del lago y las depositan en las tierras circundantes, sobre todo a lo largo de la costa, si bien pueden llegar a recorrer distancias de hasta 400 km. Ello ha contribuido a la desertización de Uzbekistán y Kazajstán. Las tormentas de polvo y sal, que contienen también sustancias químicas como pesticidas, han repercutido negativamente en la salud de la población. Con el polvo tóxico se han relacionado enfermedades respiratorias y ciertos tipos de cancer. Uzbekistán y los otros estados de Asia central han creado un fondo para abordar el desastre del mar de Aral con el fin de estabilizar la situación. La evaporación del mar de Aral constituye uno de los peores desastres ecológicos del mundo.

Vertidos industriales y un fuerte empleo de fertilizantes y pesticidas en la agricultura han contribuido a una grave contaminación de los ríos y lagos de Uzbekistán. El agua potable contaminada es considerada la causa de muchos problemas de salud en las personas y de gran parte de la mortalidad infantil. Productos agroquímicos, entre ellos el DDT, han contaminado también el suelo de terrenos destinados a cultivos. El fuertemente industrializado valle de Fergana registra peligrosos niveles de óxido de nitrógeno y polvo cancerígenos que arrastra el aire.

En 1992, el gobierno de Uzbekistán creó un Comité Estatal para la Protección del Medio Ambiente. El país trata de reducir la superficie destinada al cultivo de algodón. Además, Uzbekistán está incrementando con éxito su superficie arbolada al fuerte ritmo del 2.68% anual (1990-1996). En total, el 22% (1995) de la superficie nacional está cubierta de bosques y el 2,1% (1997) ha sido declarado espacio protegido. El gobierno ha ratificado acuerdos medioambientales internacionales relativos a la biodiversidad, el cambio climático, la desertización, las especies en peligro de extinción, la alteración del medio ambiente, los vertidos peligrosos y la protección de la capa de ozono.