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Ur
1. Introducción

Ur, antigua ciudad de Mesopotamia, situada aproximadamente entre la actual ciudad de Bagdad (Irak) y el extremo del golfo Pérsico, al sur del curso bajo del río Éufrates, en el borde del desierto de al-Hajarah. El yacimiento arqueológico de Ur se encuentra actualmente en Tell al-Muqayyar (Irak). En la antigüedad, el río Éufrates fluía cerca de las murallas de la ciudad; controlando su salida al mar, Ur estuvo muy bien situada para el desarrollo del comercio y para ampliar su hegemonía.

2. El desarrollo histórico

Ur fue el centro principal del culto al dios lunar de la religión sumeria, Nanna, más tarde llamado Sin por los babilonios. El gran zigurat de esta deidad, uno de los mejor conservados de Irak, se eleva unos 21 m sobre el desierto. El nombre bíblico ‘Ur de los caldeos’ hace referencia a los caldeos (pueblo semita de lengua aramea), que se asentaron en la zona hacia el 900 a.C. El Génesis describe Ur como el punto de inicio de la migración hacia Palestina de la familia de Abraham, hacia el 1900 a.C.

Ur fue uno de los primeros asentamientos fundados hacia el 4000 a.C. por la cultura de El-Obeid en Sumer. Antes del 2800 a.C., Ur se convirtió en una de las ciudades-estado sumerias más prósperas. Según antiguas fuentes, Ur tuvo tres dinastías de gobernantes que, en distintos momentos, extendieron su control sobre todo Sumer. El fundador de la I Dinastía de Ur fue el conquistador y constructor del templo, Mesanepada (quien reinó hacia el 2670 a.C.), primer gobernante mesopotámico mencionado en documentos de la época. Su hijo Aannipada (que reinó hacia el 2650 a.C.) construyó el templo de la diosa Ninhursag, excavado en tiempos recientes en el tell de El-Obeid, a unos 8 km al noreste del yacimiento de Ur. De la II Dinastía de Ur existe poca información.

Ur-Nammu (que reinó entre los años 2113 y 2095 a.C.), primer rey de la III Dinastía de Ur, revivió el imperio de Sumer y Acad, consiguió el control de la salida al mar hacia el 2100 a.C. y convirtió a Ur en la ciudad más rica de Mesopotamia. Su reinado marcó el inicio del denominado renacimiento del arte y de la literatura sumerios en Ur. Ur-Nammu y su hijo y sucesor Sulgi (que reinó desde el 2095 hasta el 2047 a.C.) construyeron el zigurat de Nanna (c. 2100 a.C.) y magníficos templos en Ur y en otras ciudades mesopotámicas. Los descendientes de Ur-Nammu siguieron en el poder durante más de un siglo, hasta el 2003 a.C., cuando los elamitas derrotaron al rey de Ur Ibi-Sin (que reinó entre el 2029 y el 2004 a.C.) y destruyeron la ciudad.

Reconstruida poco después, Ur pasó a formar parte del reino de Isin, después del reino de Larsa y finalmente se incorporó a Babilonia. Durante el periodo en el que Babilonia fue gobernada por los casitas, Ur continuó siendo un importante centro religioso, y, bajo la dominación asiria de Babilonia fue una capital de distrito con gobernadores hereditarios.

Después de que se estableciera la dinastía caldea en Babilonia, Nabucodonosor II inició un nuevo periodo de actividad constructora en Ur. El último rey babilónico, Nabonides (que reinó en 556-539 a.C.), quien nombró a su hija mayor suma sacerdotisa de Ur, embelleció los templos y remodeló por completo el zigurat de Nanna, rivalizando incluso con el templo de Marduk en la ciudad de Babilonia. Después de que, en la primera mitad del siglo VI a.C., Babilonia fuera controlada por Persia, Ur comenzó a decaer. Hacia el siglo IV a.C., la ciudad fue prácticamente olvidada, quizá como resultado de un cambio en el curso del río Éufrates.

3. Las excavaciones arqueológicas

Las ruinas de Ur se encontraron y fueron excavadas por primera vez, en los años 1854 y 1855, por el cónsul británico J. E. Taylor, quien descubrió parte del zigurat de Nanna. El Museo Británico comenzó las excavaciones en este lugar y en el vecino tell de El-Obeid, en 1918 y 1919, bajo la dirección de los arqueólogos británicos Reginald C. Thompson y H. R. H. Hall. Estas excavaciones fueron continuadas desde 1922 hasta 1934 por una expedición conjunta del Museo Británico y el Museo de la Universidad de Pennsylvania (Estados Unidos), bajo la dirección del arqueólogo británico Leonard Woolley.

Además de excavar completamente el zigurat, la expedición desenterró toda la zona del templo y partes de los barrios residencial y comercial de la ciudad. El descubrimiento más espectacular fue el de la tumba real, que data de hacia el 2600 a.C. y que contenía tesoros artísticos de oro, plata, bronce y piedras preciosas. Los descubrimientos demostraron que la muerte del rey y la reina de Ur fue seguida por la muerte voluntaria de sus cortesanos y asistentes personales y de los soldados y músicos de la corte. Dentro de la ciudad se descubrieron miles de tablillas cuneiformes que contenían documentos administrativos y literarios que comprendían un periodo transcurrido desde el 2700 hasta el siglo IV a.C. aproximadamente. Los niveles más profundos de la ciudad mostraron huellas de una inundación, supuestamente el diluvio de las leyendas sumeria, babilonia y hebrea. Sin embargo, todas las pruebas científicas indican que fue simplemente una inundación local.