| Bielorrusia | Vista del artículo | ||||
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| 3. | Temas medioambientales |
Las ciudades de Bielorrusia están fuertemente contaminadas, especialmente los centros industriales como Salihorsk o Navapolatsk, debido en gran parte al desarrollo de industrias pesadas en los años que siguieron a la II Guerra Mundial (1939-1945). Los escapes de los automóviles originan actualmente la mitad de la polución del aire en las ciudades. Mientras Bielorrusia formó parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), los controles gubernamentales sobre la contaminación industrial fueron prácticamente inexistentes. En los últimos años, el gobierno ha venido prestando atención al problema, aunque con bastante retraso. El ahorro energético y el reciclaje aguardan todavía su puesta en práctica de un modo sostenido.
El problema ambiental más serio de Bielorrusia lo constituye la contaminación que resultó de la explosión, en abril de 1986, de la central nuclear de Chernóbil, en el norte de Ucrania, a 16 km al sur de la frontera de Bielorrusia. Más del 60% de la precipitación altamente radiactiva de cesio, estroncio y plutonio que fue arrojada a la atmósfera terminó en Bielorrusia y afectó a aproximadamente a una quinta parte de su territorio y a más de dos millones de sus habitantes. En un principio, el peligro fundamental de la explosión estuvo en el aire, ya que los vientos llevaron la nube radiactiva inmediatamente al espacio de Bielorrusia. Radioisótopos de larga duración se posaron a continuación en el suelo, y suponen un peligro a largo plazo para el agua subterránea, el ganado y la producción agrícola y ganadera. Más de 160.000 bielorrusos fueron evacuados de sus hogares en las regiones más contaminadas de Gómel, Moguiliov y Brest. En las aldeas de las zonas más contaminadas escasean ahora alimentos y otros bienes, y aumentan las enfermedades relacionadas con las radiaciones.
Bielorrusia es un país con extensos bosques en los que dominan el pino, el abeto y el abedul en el norte, y prevalecen el roble, el olmo y la haya en el sur. Pocos de los bosques están protegidos; en realidad, sólo el 4,2% de la tierra está protegida en Bielorrusia. La biodiversidad, la contaminación del suelo y otros asuntos, como el número de especies en peligro de extinción, son motivo de preocupación. Por ejemplo, en el pasado, el bisonte europeo abundaba en Bielorrusia, pero hoy en día está en peligro, por lo que constituye una especie protegida por decreto gubernamental. El gobierno ha ratificado acuerdos medioambientales internacionales relativos a la polución del aire, la biodiversidad, la alteración del medio ambiente, los vertidos al mar, la prohibición de ensayos nucleares y la protección de la capa de ozono.