Checoslovaquia
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Checoslovaquia
3. Cultura y sociedad

Los territorios sobre los que se constituyó Checoslovaquia vivieron dos grandes momentos de auge cultural: los años de la edad media anteriores al siglo XV y los siglos XIX y XX. En el intervalo de los tres siglos transcurridos entre ambos periodos, el dominio germano sobre la región inhibió el desarrollo cultural propio y forzó al exilio a muchos artistas, músicos y pensadores. En el siglo XIV se sentaron las bases para un estilo pictórico nacional, puesto de relieve por el anónimo maestro de Vyssí Brod, y por un característico estilo arquitectónico denominado gótico Vladislao. En el siglo XIX se vivió un renacimiento y desarrollo de la pintura, música y escultura; de este periodo son el Teatro Nacional de Praga (1883) y el Teatro Nacional de Bratislava, que todavía conservan un alto prestigio en toda Europa. Durante la década de 1960 el cine checoslovaco, representado por los largometrajes La tienda de la calle mayor (1965), de Javi Kadár y Elmer Klos y Los amores de una rubia (1965), de Milos Forman, obtuvo un éxito unánime en Occidente.

La pintura tradicional checa del siglo XIX tuvo en los trabajos de Josef Mánes su más destacado representante. El retratista Max Svabinsk y el escultor Josef Myslbek gozaron de gran prestigio a principios del siglo XX. Más tarde, Frank Kupka logró ser considerado uno de los pioneros de la pintura abstracta y Jirí Kolár obtuvo reputación internacional por sus ingeniosos collages.

Los más destacados músicos checos del siglo XIX fueron el compositor Bedrich Smetana, considerado como el padre de la música nacional de Bohemia, y Antonín Dvorák, que nació cerca de Praga aunque trabajó en Estados Unidos durante varios años. Los mas importantes músicos a quienes se les puede considerar propiamente checoslovacos, dado que vivieron cuando ya había sido creado el Estado, son Leoš Janáček, famoso por sus óperas y canciones, algunas de las cuales están basadas en temas populares; y Bohuslav Martinů, que también fijó su residencia y compuso en Estados Unidos, aunque sus sinfonías responden a la tradición musical checa.

Durante el tiempo en que los comunistas gobernaron Checoslovaquia (1948-1989), el cine, la radio, la televisión, los teléfonos y los servicios telegráficos fueron de titularidad estatal. El Ministerio de Información revisaba las actividades editoriales de los periódicos y el de Comunicaciones se ocupaba de su distribución. Además del más importante periódico comunista, Rudé Právo (Derecho Rojo), entre los distribuidos por todo el país se encontraban los órganos de dos partidos aliados con el Comunista. La tirada de los 30 diarios del país ascendía a unos 4,4 millones de ejemplares. A mediados de la década de 1980 Checoslovaquia contaba con 4,3 millones de aparatos de radio, 4,4 millones de aparatos de televisión y 3,8 millones de teléfonos en uso.

A finales de la década de 1980 el Consejo Central de Sindicatos, núcleo dirigente del Movimiento Revolucionario Sindical, controlaba al 97% de los trabajadores. Este último estaba encargado fundamentalmente de fomentar la productividad, informar al gobierno de las necesidades laborales y proporcionar actividades de ocio a los trabajadores. La pertenencia al mismo y las cuotas mensuales eran, por lo general, obligatorias.