Cúpula
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Cúpula
2. Orígenes

La cúpula apareció en Mesopotamia hace unos 6.000 años, como techado para las cabañas circulares construidas con adobe. En el siglo XIV a.C. las culturas cretomicénicas construyeron tumbas en forma de tolos, una estructura levantada por la aproximación de las hiladas de piedra, que tomaba la forma de una colmena. La arquitectura griega, sin embargo, fue sobre todo adintelada, y sus obras más representativas estaban coronadas por un techo o tejado a dos aguas.

Los romanos desarrollaron definitivamente la sintaxis moderna de la cúpula. Su obra culminante en este sentido fue el Panteón (c. 118-128), un edificio circular construido por el emperador Adriano. Está compuesto por un muro perimetral, articulado por ocho machones (pilares) de 6 m de profundidad, sobre el que se levanta una cúpula semiesférica de casetones. En el interior de este templo se puede inscribir una esfera de 43 m de diámetro y en el cenit de su cubierta se abre un óculo de 9 m para captar la luz solar.

El empleo de estas estructuras continuó siendo habitual en el periodo paleocristiano, en especial para cubrir pequeños edificios circulares, como mausoleos o baptisterios. Uno de los mejores ejemplos de esta época es la iglesia de Santa Constanza (c. 350) en Roma, que originalmente fue el mausoleo de Santa Constanza, la hermana del emperador Constantino. Los arquitectos bizantinos dieron un paso más en la construcción de cúpulas, combinándolas para crear espacios articulados. Esto culminó en la construcción de Santa Sofía de Constantinopla (532-537), la iglesia erigida por el emperador Justiniano I. En ella, la cúpula central de 31 m de diámetro, horadada en su base por un anillo de ventanas, se apoya sobre cuatro pechinas (triángulos esféricos), que descargan sus empujes hacia una serie de medias cúpulas y cuatro enormes machones exteriores.

Después de que los turcos Selyúcidas conquistaran Constantinopla en 1453, Santa Sofía se convirtió en mezquita, modelo para el resto de los edificios religiosos construidos a lo largo del Imperio otomano en los siglos venideros. En cualquier caso, la cultura islámica conservó el modelo romano en la construcción de diferentes edificios como palacios, mezquitas, tumbas o baños. La cúpula de la Roca (finales del siglo VII), en Jerusalén, considerada como la primera obra de arquitectura musulmana, es un santuario cubierto por una doble cúpula de madera, que descansa sobre una arcada apoyada en pilares. Durante el califato de Córdoba se inventó un nuevo tipo de cúpula, llamada califal, compuesta por ocho nervios estructurales que se entrecruzan dibujando un polígono estrellado. Esta forma aparece por primera vez en la mezquita de Córdoba (España, siglo X) y su influencia se hizo notar durante muchos siglos en la arquitectura cristiana. Otro de los monumentos islámicos más conocidos es el Taj Mahal (1632-1643) de Āgra, en la India, construido durante el periodo mogol por el Sha Jahan, como mausoleo para su esposa favorita. En el centro de la composición emerge la elegante cúpula bulbosa de mármol blanco, apoyada sobre un tambor y flanqueada por dos edificios simétricos.