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Desarrollo |
Las cuatro fases vitales de una hormiga son: huevo, larva, pupa y adulto. De los diminutos huevos blancos o amarillentos que pone la reina nacen las larvas al cabo de dos a seis semanas. Tras alimentarse durante un periodo de unas pocas semanas a varios meses, las larvas se convierten en pupas, habitual pero incorrectamente llamadas huevos de hormiga. En algunas especies las pupas quedan desnudas y, en otras, cubiertas por capullos hechos de una sustancia que segregan al final de la fase larvaria. Una vez finalizada la fase de pupa, durante la cual el animal no come nada, aparece el adulto. Durante su desarrollo, las hormigas inmaduras son alimentadas y atendidas por las trabajadoras adultas. Como ocurre con todos los insectos que experimentan una metamorfosis completa, la hormiga ha alcanzado su tamaño adulto cuando abandona la fase de pupa. Abandonados a su suerte, los machos suelen morir tras fecundar a las hembras durante el vuelo nupcial. Se sabe que las reinas y las trabajadoras de algunas especies viven más de 15 años.
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