| Nápoles | Vista del artículo | ||||
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| 4. | Historia |
La antigua Neápolis (en griego, ‘ciudad nueva’) era originalmente un asentamiento griego. Aunque la conquistaron los romanos, mantuvo durante mucho tiempo su cultura griega. Su clima templado y su belleza la convirtieron en el destino turístico favorito entre los romanos adinerados. Con la caída del Imperio romano en el siglo V, llegó el declive de la ciudad. En el siglo VI, los ejércitos del Imperio bizantino tomaron la ciudad y, en el siglo VIII se convirtió en ducado independiente. En 1139, los normandos conquistaron el ducado y con el tiempo lo incorporaron al Reino de las Dos Sicilias. En 1251 se convirtió en municipio libre y pasó a ser capital del reino gobernado por Carlos de Anjou. Después de las Vísperas Sicilianas de 1282, pasó a poder de Pedro III de Aragón. La presencia española se hizo constante desde 1503 hasta que el Tratado de Utrecht (1713) impuso el dominio austriaco del Reino de las Dos Sicilias. Bajo el gobierno de Carlos III de Borbón (1734-1759) —el futuro Carlos III de España— se produjeron importantes reformas administrativas y numerosas obras públicas que embellecieron la ciudad. Durante la hegemonía de Napoleón, el Reino de Nápoles pasó a manos de José Bonaparte (luego rey de España) y al mariscal Joachim Murat (rey de Nápoles entre 1808 y 1815). De nuevo en manos de los Borbones tras la caída de Napoleón, fue un destacado centro revolucionario en 1820 y 1848. En la década de 1860, Giuseppe Garibaldi acabó con el Reino de las Dos Sicilias y permitió su incorporación al unificado Reino de Italia. El puerto de Nápoles mejoró mucho a finales del siglo XIX, y fue uno de los más importantes núcleos de donde los emigrantes italianos se dirigían hacia el continente americano. Se proporcionó a la ciudad, que había sufrido epidemias de cólera, el abastecimiento de agua potable en 1884 y un nuevo sistema de aguas residuales.
Durante la II Guerra Mundial, los aliados bombardearon Nápoles hasta su rendición en 1943; sufrió grandes daños con la retirada alemana. El puerto y algunas otras secciones quedaron prácticamente destruidas y muchas casas deshabitadas. Su reconstrucción se basó en un plan diseñado para modernizar y mejorar la sanidad de Nápoles. Población (2007), 975.139 habitantes.