| Constantin Brancusi | Vista del artículo | ||||
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| 3. | Consideraciones formales |
En su obra predominan dos formas básicas: el huevo y el cilindro. Un ejemplo de la primera es La musa dormida (1906, Museo de Arte, Bucarest), en la que la figura es representada simplemente a través de una estilizada cabeza ovoide. En este sentido, es impresionante por su profunda austeridad la Escultura para ciegos (1925, Centro Georges Pompidou, París). Pájaro en el espacio (1919, Museo de Arte Moderno de Nueva York), y sus muchas otras versiones, presenta el aspecto de un cilindro largo y estilizado de metal pulido, cuyas líneas recuerdan la curvatura del ala de un pájaro. En este caso, Brancusi sintetizó la forma orgánica hasta el punto de convertirla en algo muy cercano a la abstracción, con lo que alcanza una representación más conceptual que real.
Al concentrarse en la forma pura, Brancusi liberó a la escultura del realismo académico del siglo XIX y preparó el terreno para los escultores abstractos del siglo XX, como Jean Arp, Henry Moore y Richard Serra. Brancusi dijo, refiriéndose a la evolución de su arte: “Se llega a la simplicidad a medida que uno se acerca al significado real de las cosas”.