República Checa
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República Checa
2. Territorio y recursos

La República Checa limita al norte y al oeste con las montañas de Bohemia —integradas por los montes Metálicos al norte y por la selva de Bohemia (o montes Sumava en checo) al oeste—, y por los Sudetes al noreste. La cuenca de Bohemia y las tierras altas de Bohemia y Moravia comprenden la parte central del país. Las tierras bajas moravas se extienden en la parte este. Los ríos Moldava (Vltava), Ohře, Elba (en checo Labe), Orava, Lužnice, Jihlava, Sázava, Svratka, Beca, Odra (en alemán Oder), Opava y Morava están entre los principales del país.

1. Clima

El clima en la República Checa es templado continental. El promedio de las temperaturas, que varían en función de la altitud, oscila desde -2 °C en enero hasta 27 °C en julio. Las precipitaciones normalmente varían entre los 400 y los 1.000 mm anuales. En Praga la temperatura varía entre los -5 °C en enero y los 23 °C en julio.

2. Recursos naturales

La República Checa tiene relativamente pocos recursos naturales. Es muy dependiente de los recursos energéticos y de las materias primas externas. Posee grandes depósitos de lignito, principal fuente energética interior, que se encuentran cerca de Chomutov, Most, Karlovy Vary (en alemán Karlsbad), Teplice y České Budĕjovice (en alemán Budweis). La antracita se localiza cerca de Ostrava, Plzeň (también conocida por Pilsen) y Kladno. Bajo el régimen comunista, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) suministró la mayor parte del gas y petróleo a Checoslovaquia. Aproximadamente una tercera parte de la electricidad del país se producía por reactores nucleares a comienzos de la década de los noventa.

Hay depósitos importantes de uranio y otros menores de mercurio, antimonio y estaño en los montes Metálicos. También hay pequeñas cantidades de plomo y cinc en Bohemia central, y de hierro cerca de Praga.

La mayor parte de las tierras fértiles del país se encuentran en las llanuras bajas y en las colinas onduladas de la cuenca central y del norte de Bohemia, y en las tierras bajas de Moravia. El 33,6% del territorio nacional está cubierto por bosques. La montañosa selva de Bohemia es una fuente importante de productos madereros. Las laderas de muchas montañas también están pobladas de árboles. La contaminación del aire, causada principalmente por la combustión del lignito de baja calidad, ha degradado muchos bosques por la lluvia ácida.

El desarrollo de las políticas de la época comunista y la escasa atención a las cuestiones ecológicas causaron graves problemas en el medio ambiente. Los manantiales de agua potable, así como muchos de los suelos del país, están contaminados con metales pesados y otros residuos industriales y agrícolas. La polución atmosférica es un problema serio en muchas ciudades. El apoyo financiero del exterior ha permitido que los gobiernos poscomunistas hayan empezado a encauzar muchos problemas ambientales; el cierre de varias minas de lignito y una mayor aplicación de las regulaciones medioambientales son ejemplos de los esfuerzos recientes para atajar estos problemas. Estas medidas han llevado a los dirigentes del país a contar con la energía nuclear como fuente principal de energía en los próximos años.

3. Flora y fauna

La mayor parte de los bosques del país son de hoja perenne, aunque también se desarrollan algunas especies de hoja caduca, como robles, hayas, abedules, chopos y sauces. Entre la escasa fauna se encuentran conejos, faisanes, ciervos y jabalíes. La contaminación medioambiental ha afectado negativamente a su fauna y bosques.

4. Suelos

Los suelos de la República Checa varían con la topografía. Hay 3.229.000 ha de terreno disponible, aunque aproximadamente el 17% de éstos están ocupados por suelos no aptos para la agricultura. Una parte relativamente pequeña de los suelos del país (el 8%) son de alta calidad. El 42,5% del territorio checo está cultivado. Los cultivos principales son los de trigo, cebada, centeno (entre otros cereales), lino, lúpulo, frutas, patatas (papas) y maíz.

5. Temas medioambientales

La República Checa depende en gran medida del carbón para la obtención de la energía eléctrica, la mayor parte del cual es de baja calidad y tiene un alto contenido de ceniza y azufre, por lo que la contaminación atmosférica alcanza niveles muy elevados. Entre 1975 y 1990, la tasa de enfermedades, derivadas en parte de esta situación, se duplicó en Praga. Los bosques de la República Checa se encuentran entre los más dañados de Europa por la lluvia ácida; a mediados de la década de los 80, aproximadamente el 57% estaba afectado por la contaminación atmosférica. Los fertilizantes se emplean sin control hasta el punto de que, en algunas partes del país, la concentración de nitrato es tan alta que el agua no es apta para el consumo humano.

En la República Checa existen cerca de 3.500 especies vegetales y 60.000 especies animales conocidas, incluidos los invertebrados. Existen tres parques nacionales y cerca de 190 reservas y lugares protegidos de diferentes tipos. Además, el gobierno tiene ambiciosos planes para ampliar el sistema de protección. El programa El Hombre y la Biosfera de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) ha designado cinco reservas de biosfera, y el Convenio de Ramsar sobre zonas húmedas determinó seis lugares protegidos. En total, el 15,8% (2007) de la superficie del país está protegida, pero existen una serie de amenazas para estos territorios, como la lluvia ácida, la sobreexplotación agrícola y el turismo excesivo.